Candidiasis vulvovaginal

Candidiasis vulvovaginal
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Definición y prevalencia

La candidiasis es una infección causada por especies de hongos del género Candida, de entre los cuales Candida albicans es el más común. Este hongo se encuentra habitualmente, aunque en pequeñas cantidades, en diferentes zonas del cuerpo (piel, boca, aparato gastrointestinal o vagina), sin producir enfermedad. Sin embargo, distintas circunstancias pueden favorecer el crecimiento excesivo de colonias de C. albicans y desencadenar una candidiasis.

Entre un 20 y un 50% de las mujeres tienen su vagina colonizada por C. albicans, sin que ello signifique que haya infección. Normalmente no se presentan síntomas porque el pH ácido de la vagina, el sistema inmunitario y la presencia de una microbiota vaginal equilibrada impiden que C. albicans se reproduzca en exceso. No obstante, si llega a producirse una colonización excesiva de este hongo, puede desencadenar un desequilibrio en la microbiota vaginal, lo que da lugar a candidiasis vaginal o candidiasis vulvovaginal.

Se estima que la candidiasis vulvovaginal puede afectar al 75% de las mujeres alguna vez en la vida. En alrededor del 5% de los casos se produce recurrencia, presentándose 4 o más veces por año, lo que afecta sensiblemente la calidad de vida de la mujer.

En la tabla 1 se describen los principales factores de riesgo y los factores que pueden influir en el desarrollo de candidiasis vaginal y vulvovaginal.

Signos y síntomas

La candidiasis se manifiesta con alteraciones en el flujo vaginal, irritación y sensación de picor, escozor o ardor en el interior y/o en la parte externa de la vagina, dolor durante la micción y molestias o dolor cuando se mantienen relaciones sexuales.

Tabla 1. Factores de riesgo y factores que pueden influir en el desarrollo de candidiasis vaginal y vulvovaginal

 

  

Otros síntomas son: hinchazón y enrojecimiento vulvar, lesiones de rascado y presencia de flujo blanquecino grumoso.

Otras infecciones vaginales

Otra de las infecciones vaginales más frecuentes en las mujeres en edad fértil es la vaginosis bacteriana, que afecta a 1 de cada 3 mujeres en algún momento de sus vidas. Se produce por una alteración de la microbiota vaginal por bacterias como Gardnerella vaginalis, Prevotella, Peptostreptococcus y Bacteroides spp. La vaginosis bacteriana es relativamente frecuente en el embarazo, y tienen un riesgo mayor de padecerla las mujeres en la etapa de disminución de producción de estrógenos y cuando se produce debilitamiento del sistema inmunitario. Otras causas relacionadas son el uso de dispositivos intrauterinos (DIU), las relaciones sexuales (aunque no es una infección de transmisión sexual), las duchas vaginales, la toma de antibióticos, el estrés o los cambios hormonales. Otra infección que debe tenerse presente es la tricomoniasis, producida por el protozoo Trichomonas vaginalis (en este caso, se trata de una enfermedad de transmisión sexual).

Tener clara la diferencia entre las secreciones de candidiasis, vaginosis y tricomoniasis ayudará a una mejor atención farmacéutica (tabla 2).

Tabla 2. Diferencias entre candidiasis, vaginosis y tricomoniasis.

Ante la sospecha de vaginosis bacteriana o tricomoniasis, puede aconsejarse a la paciente realizar un test de autodiagnóstico (test de análisis vaginal GinecanestesR. de venta en farmacias), que permite de forma rápida y eficaz diferenciar entre candidiasis, tricomoniasis y vaginosis bacteriana.

Protocolo de actuación (ver algoritmo)

Ante una consulta o demanda de producto por síntomas compatibles con candidiasis vaginal, debemos considerar las siguientes situaciones de derivación al médico:

•             Candidiasis recurrente con más de 3 episodios al año.

•             Síntoma muy intensos.

•             Leucorrea malolienJe y de color (posible vaginosis bacteriana o tricomoniasis).

•             Embarazo.

•             Diabetes.

•             lnmunosupresión (VIH u otras).

 

Tratamiento y recomendaciones Tratamiento local vía vaginal

(no requiere prescripción médica)

•             Clotrimazol crema al 2%: 1 aplicación (5 g) por la noche durante 3 días.

•             Clotrimazol tableta vaginal 500 mg: 1 tableta intravaginal por la noche en dosis única.

•             Clotrimazol tableta vaginal 100 mg: 1 tableta intravaginal por la noche durante 6 días.

 

Probióticos. Tratamiento oral y vaginal

Varios trabajos han estudiado la eficacia de las cepas de Lactobacillus de uso oral y/o vaginal en el tratamiento de la candidiasis vulvovaginal recurrente, constatándose datos muy favorables. Los autores de un artículo de revisión de varios estudios concluyeron que el uso de probióticos solos o en combinación con antimicrobianos altera positivamente la microflora vaginal. Existen en el mercado combinaciones de probióticos específicas para la prevención y tratamiento coadyuvante de candidiasis vaginales, tanto de uso oral como vaginal.

Aceites esenciales

También disponemos de combinaciones de aceites esenciales que se han mostrado beneficiosos para el tratamiento oral de apoyo como complemento alimentario. Los principales aceites esenciales de combinación son los de orégano, orégano de Grecia, albahaca exótica, menta piperita, ajedrea y canela de Ceilán. No dañan la flora intestinal y vaginal, estimulan el sistema inmunitario para prevenir recidivas y no presentan fenómenos de resistencia ni de toxicidad a las dosis recomendadas.

En productos de higiene íntima, están indicados los que contienen aceite esencial de árbol del té o Melaleuca alternifolia Cheel (Myrtaceae). Tienen utilidad por su acción local antifúngica y antiinflamatoria, y forman parte de la composición de jabones y toallitas de higiene íntima y geles de hidratación íntima (de aplicación vaginal o vulvar).

Tratamiento oral de prescripción

El tratamiento oral de las candidiasis vaginales con antifúngicos orales es de exclusiva prescripción médica. Los antifúngicos orales más empleados son fluconazol e itraconazol. Pueden presentar efectos secundarios gastrointestinales (náuseas, vómitos, diarrea...) y afectar a la función hepática (aumento de transaminasas). Atención a las interacciones en la dispensación de una prescripción médica.

Medidas de higiene y prevención.

Consejos al paciente

Las principales medidas de higiene y prevención, como mantener una higiene íntima adecuada, limpiar correcta­mente el área genital y anal o tomar probióticos cuando se toman antibióticos, se muestran en la tabla 3.

Tabla 3. Medidas de higiene y prevención

  • Tomar probióticos cuando se realiza un tratamiento antibiótico
    • -Conservar en todo momento una buena microbiota
    • Mantener una higiene íntima adecuada
      • -Secar bien la zona y evitar la humedad
      • Limpiar el área genital y anal, siempre de delante hacia atrás
      • Cambiar con frecuencia compresas y tampones
        • -Evitar si es posible el uso de tampones, sobre todo si hay infección
        • Usar ropa interior de algodón
        • En caso de tratamiento por candidiasis:
          • -Tomar medidas de protección en relaciones sexuales
          • -Tratar a los dos miembros de la pareja

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